Urge que en Xoxtla se tenga un documento con esta calidad e importancia

Con el objetivo de hacer un reconocimiento y un recuento histórico sobre la importancia del Paseo Nicolás Bravo como la Segunda Plaza más importante de Puebla se realizó el libro "A 170 años Paseo nuevo... Paseo Bravo... agua de la memoria poblana" de Pedro Ángel Palou Pérez. Durante la presentación, la presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz, destacó la importancia de que en Puebla se tenga un documento con esta calidad e importancia, en donde además del recuento histórico se han plasmado fotografías de hace muchos años y actuales. El libro está editado por parte del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Puebla (IMACP) y cuenca con las memorias de cuando se intentó reconstruir esta zona de la ciudad en la década del 1810. Alcalá Ruiz recordó que "tomar la decisión de intervenir la plaza que representa una pieza importante de la historia de nuestra ciudad fue complicado, pues es en esta zona donde se encuentran kioscos, estatuas y monumentos producto de los obsequios que ha recibido la capital poblana con motivo de los aniversarios de su fundación, esto por parte de comunidades de diferentes países que viven en Puebla". Refirió que no sólo se hizo el cambio de lajas, sino que se le dio la importancia que se merece tanto por los espacios que se conservan así como la vegetación, por ejemplo se preserva un árbol que cuenta con más de 100 años de vida, además de las obras de dignificación se editó este libro que presenta un recorrido por la historia del Paseo Bravo. Por otra parte, el escritor y cronista de Puebla, Pedro Ángel Palou Pérez, describió que en las páginas de este libro se realiza un recuento histórico de toda la vida del Paseo Bravo. "La fecha oficial de la fundación fue en enero de 1840 y en los 170 años que tiene de vida ha sido escenario de vivencias personales de muchos poblanos, pero también de reuniones insurgentes, y espacio de descanso y recreo para muchas familias", dijo. Agregó que en esta zona se han realizado lugares de visita cotidiana tales como el lago artificial, además en los andadores del Paseo Nicolás Bravo hubo pista de patinaje, zoológico, serpentario, un pozo de agua sulfurosa, que olía a todo menos a azufre y el entrañable César", que fue un león desmelenado que rugía de hambre en las noches. Finalmente, cabe mencionar que el libro es producto de la investigación que realizó Palou Pérez, que además tiene anécdotas que se han desarrollado en esta importante zona de la ciudad, esto además del material fotográfico recopilado de la fototeca Juan Crisóstomo Méndez, que permite a los lectores vivir el pasado y el presente de este lugar.
El autor describió que en las páginas de esta obra se realiza un recuento histórico de toda la vida del Paseo.